Los pilares fundamentales en que baso mi acompañamiento son cuatro: la Naturaleza, el Yoga, el Movimiento y el Círculo.

NATURALEZA

Nuestra sabiduría ancestral despierta cuando nos conectamos a la Madre Tierra porque somos parte de ella. Somos Tierra, Agua, Fuego, Aire y Éter y sólo cuando escuchamos y respetamos las leyes y ciclos de la naturaleza podemos escucharnos, reconocernos y conectar con nuestra naturaleza.


Regresar a ella, agradecer todo lo que nos brinda cada día, conectar con su energía y sentir que somos parte de ella es esencial en el viaje de regreso a nuestra Naturaleza Salvaje y Sagrada.

YOGA

La práctica de yoga ha sido esencial en mi camino de conexión interior. Siempre me ha gustado conocer y explorar diferentes estilos (hatha, kundalini, ashtanga, rocket, yin yoga) y a partir de mi experiencia personal he adoptado un estilo de práctica cíclico. Es decir, mi práctica de yoga puede ser diferente cada día en función de cómo me siento en cada momento de mi ciclo.
Como mujer, cuando me observo y escucho me doy cuenta de que no siempre tengo la misma energía y por lo tanto no siempre necesito practicar de la misma forma. Sea como sea la práctica, el yoga me permite silenciar la mente y abrirme paso hacia el reencuentro conmigo misma.
Es por ello que tanto la práctica de asana (posturas), como de respiración y meditación forman parte fundamental de los espacios que facilito.

MOVIMIENTO

Diferentes estilos y disciplinas de movimiento corporal me han acompañado durante toda la vida y éste se ha convertido en mi medicina: ballet, gimnasia rítmica, gimnasia deportiva, jazz, danza del vientre, danza libre..
El movimiento nos permite volver al cuerpo, nuestro templo, nos permite sentirnos, reconocernos, soltar, liberarnos, habitarnos y abrazarnos.
A través de la exploración de nuestro cuerpo y de su movimiento orgánico podemos expresar, transformar, liberar, sanar, crear, gozar y conectar con nuestra energía creadora y creativa.

CÍRCULO

Desde tiempos inmemoriales las mujeres se han reunido en círculo para descansar de sus obligaciones diarias, danzar, cantar, cuidarse y compartir con otras mujeres.
El círculo es un espacio sagrado, uterino, íntimo, protegido y seguro donde podemos ser y expresarnos desde el corazón. Un espacio donde sentirnos sostenidas y abrazadas por la presencia amorosa y la escucha sin juicios. En este espacio circular donde no existen jerarquías se produce la magia y nos convertimos todas en reflejo de las otras.
Facilité mis primeros círculos de mujeres hace nueve años con mi amada amiga Conxita López. 

«»Un círculo de mujeres puede ser la fuerza más poderosa conocida por la humanidad. 
Si tienes uno, abrázalo. Si necesitas uno, búscalo. Si encuentras uno, sumérgete en él.
Espera. Ámalo. Desnuda tu alma, deja que te vean. Deja que te sostengan. Deja caer tus lagrimas.
Déjate elevar ferozmente y amar dulcemente»

- Jeanette LeBlanc    -

El círculo es la forma geométrica que nos permite SER y conectar con nuestra Naturaleza Salvaje y Sagrada.